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Los niños con epilepsia presentan con frecuencia trastornos comórbidos como fracaso escolar, dificultades de aprendizaje, déficits cognitivos, problemas de conducta o psicosociales (García-Peñas 2015).

Algunas de estas alteraciones, como las dificultades cognitivas, el fracaso académico o los problemas de conducta ya están presentes desde el inicio de las crisis epilépticas, lo que sugiere que la alteración neurológica de base, además de producir las crisis, supone el origen de las otras comorbilidades (Sánchez-Carpintero 2010a). Así se piensa que los trastornos neurológicos y neuropsicológicos ligados a la epilepsia podrían tener un origen común independiente de la causa que inició la lesión, por mecanismos relacionados con el neurodesarrollo en sí. El origen común de la epilepsia y las alteraciones cognitivas y dificultades de aprendizaje estaría en las alteraciones inducidas por la lesión original sobre la futura estructura y función de la neocorteza (Mulas et al. 2006).

 

Respecto a la capacidad intelectual, un 60% de los niños con epilepsia tiene un CI normal. Sin embargo, entre un 25 y un 50% presenta un desfase en el desarrollo académico con el consecuente riesgo de fracaso académico. La presencia de dificultades en la epilepsia aumenta progresivamente con la presencia de mayor déficit intelectual. El 57% de los niños presentan dificultades de aprendizaje teniendo una capacidad intelectual dentro de la media, un 67% las tienen teniendo una inteligencia límite y el 100% teniendo una discapacidad intelectual. Las dificultades de aprendizaje más frecuentes en la población de niños con epilepsia se relacionan con el desarrollo de la lectura y/el razonamiento visoperceptivo (un estudio realizado por Hoie et al encontró bajo rendimiento en tareas de razonamiento visoperceptivo en un 40% de los niños con epilepsia estudiados (Sánchez-Carpintero 2010a)). Además, un tercio de los niños con epilepsia presenta sintomatología distatencional compatible con un diagnóstico de TDAH (García-Peñas 2015).

La influencia de la epilepsia como enfermedad sobre las capacidades cognitivas del niño no es uniforme, sino que varía en función de diversas variables que modifican su efecto. (Sánchez-Carpintero 2010b).

  • La edad de presentación. En términos generales, las epilepsias que tienen su comienzo en los primeros dos años de vida presentan un mal pronóstico cognitivo, excepto en los casos de causa desconocida que presentan una evolución benigna. Esto se debe a la mayor incidencia global de epilepsias de causa estructural o metabólica/genética en este grupo de edad, la mayor tasa de epilepsia refractaria en esta población, la acción de los fármacos antiepilépticos sobre los procesos de desarrollo y maduración cerebral y la influencia de las crisis y de las descargas epileptiformes repetidas sobre el establecimiento de los circuitos neuronales del aprendizaje en edades críticas del neurodesarrollo (García-Peñas 2015).

 

  • La intensidad y duración de la epilepsia. La ‘carga de crisis’ acumulada a lo largo de la vida tiene repercusiones en el desarrollo y mantenimiento de las funciones o habilidades cognitivas del individuo. Esto puede atribuirse a la interferencia de la actividad epileptiforme cerebral con los procesos cognitivos en el momento del estudio, o bien a la interferencia de la actividad epileptiforme con los procesos de plasticidad cerebral que tienen lugar en niños con lesión cerebral temprana.

 

  • La influencia de los fármacos antiepilépticos. La introducción de un fármaco en un niño con crisis mal controladas puede ser beneficiosa para las habilidades cognitivas, como consecuencia del control de las crisis y no del efecto del fármaco, sin embargo, se ha demostrado que los fármacos antiepilépticos, cada uno de ellos en diferente medida, interfieren en el rendimiento cognitivo. Un análisis completo de los efectos de los fármacos a nivel neuropsicológico puede encontrarse en el siguiente apartado (Tratamiento médico y sus implicaciones).

 

  • El tipo de síndrome epiléptico. El tipo de epilepsia es probablemente el factor más influyente en el pronóstico cognitivo. Dependerá en gran medida de si la epilepsia en un determinado síndrome es de causa conocida o desconocida. Además, determinados síndromes se caracterizan por el deterioro de las funciones sensoriales, motoras y/o cognitivas secundario a las alteraciones epileptiformes que presentan, como pasa en las encefalopatías epilépticas. Otras, como las epilepsias focales que suelen venir acompañadas de lesiones cerebrales, tendrán asociados determinados déficits relacionados con la zona cerebral afectada. En este sentido predominan las alteraciones atencionales en los casos de localización derecha y la afectación de tareas verbales en los de localización izquierda (García-Peñas 2015).

 

  • La epilepsia de tipo ausencia infantil suele cursar con dificultades leves relacionadas con las habilidades de integración y memoria visoespacial. Se ha encontrado una alta comorbilidad con TDAH subtipo con predominio de falta de atención en este tipo de epilepsia en relación con la afectación del lóbulo frontal descrito.
  • La epilepsia mioclónica juvenil se asocia a dificultades ejecutivas, memoria, habilidades verbales y denominación.
  • En la epilepsia rolándica benigna se han detectado alteraciones leves de procesamiento fonológico. Se encuentran dificultades de aprendizaje en un 40% de los casos, relacionadas con la alteración de la atención sostenida, la lecto-escritura y la comprensión lectora.
  • En la epilepsia occipital benigna se han detectado déficits en varias funciones cognitivas, pero no se ha logrado establecer un perfil específico.
  • La epilepsia temporal tendrá repercusiones en la memoria.
  • La epilepsia focal de origen frontal se asocia a déficits en tareas de coordinación motora, atención y funciones ejecutivas. Así mismo poseen mayor riesgo de presentar problemas sociales y de conducta.
  • Las encefalopatías epilépticas se caracterizan por presentar un deterioro generalizado de las funciones sensoriales, motoras y/o cognitivas.
  • En la epilepsia mioclonoastática el pronóstico cognitivo depende de la presencia de estados epilépticos recurrentes de ausencias subclínicas.

 

Ilustración 9. Tipos de epilepsias y sus patrones de afectación cognitiva característicos, así como la afectación cognitiva a largo plazo. Tomado de (Elger, Helmstaedter, y Kurthen 2004).

 

  • El papel de los factores psicosociales asociados a la epilepsia: factores como el estigma social que supone la enfermedad, la sobreprotección de padres y educadores, el absentismo escolar asociado a hospitalizaciones recurrentes, la mayor prevalencia de alteraciones psicológicas como baja autoestima o la tendencia al aislamiento social, el acoso escolar o la falta de programas de atención a la diversidad adecuados, aunque no causan los déficits cognitivos, contribuyen a su mantenimiento repercutiendo negativamente en el rendimiento académico.

 

Ilustración 10. Factores morfológicos y funcionales que influyen sobre la cognición en los síndromes epilépticos crónicos. Tomado de (Elger, Helmstaedter, y Kurthen 2004).